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 En
la Aldea de Peregrinación en Hue los turistas se interesan en
la confección de sombreros cónicos.
 Bordando
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 Bajo la cuidadosa orientación
de los artesanos
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 Los
visitantes pueden nadar en la piscina
.
 En
el salón de
belleza
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Situada a
unos 10 km al sur del centro de la ciudad de Hue, la “Aldea de
Peregrinación” cubre una superficie de 4 hectáreas y consta de cientos de
villas grandes construidas con materiales tradicionales y una mezcla de
estilos arquitectónicos nuevos y antiguos.
El
propietario de la aldea, Le Van Truong, también director de la Compañía de
Responsabilidad Limitada A Dong, expresó: “Tenía el sueño de construir un
sitio turístico diferente a cualquier otro en el mundo. Los servicios que
se ofrecen a la manera de Hue y de Vietnam son los que atraen el interés
de los turistas. Las actividades diarias incluyen cocinar, hacer las
compras y las ventas, confeccionar sombreros cónicos, bordar, elaborar
ropas, tallar, practicar la meditación, el arte del maquillaje y otras.
Los visitantes a la Aldea de Peregrinación no sólo disfrutan de los
paisajes naturales y la comida tradicional, sino que también tienen la
oportunidad de aprender acerca de las actividades cotidianas de la
población local.”
Participamos
en una gira por la Aldea de Peregrinación junto con Azumu Yukari, de
Japón, Mathieu Auretic y Billet Angelique, de Francia, y Le Thi Da Lam, de
Vietnam. El sitio tiene villas de dos pisos con techos rojos de tejas y
cercas de flores silvestres; a lo largo de los senderos hay macetas de
cerámica antigua. Cada villa tiene balcones y una piscina sombreada por
frondosos bambúes.
Al llegar a
un departamento de tallado artesanal, nos parecía estar perdidos en un
mundo de estatuas de madera. Siguiendo las instrucciones de un joven
trabajador, Azumu Yukari intentó tallar un trozo de
madera.
En el
espacio de bordado, las jóvenes de nuestro grupo se interesaron mucho en
la técnica de bordar con hilos de colores en telas coloreadas para
confeccionar trajes tradicionales reales de Hue.Lo que más
llamó la atenciónfue la confección de sombreros cónicos. Las muchachas
francesas observaban atentamente las hábiles manos de los artesanos e
intentaron imitarlos, pero sin mucho éxito. Les encantó el estilo de los
sombreros cónicos y encargaron algunos para llevárselos a su país como
regalos.
Al
atardecer, cuando las sombras se extendieron sobre la aldea, los
visitantes comenzaron a relajarse y a practicar deportes. En la piscina,
grupos de 4 ó 5 personas se dedicaron al tai chi. Mientras Mathieu y
Billet disfrutaban nadando en el agua cristalina de la piscina, Azumu se
dedicaba a meditar como una budista. Después de un descanso, Mathieu,
Billet y Azumu fueron al salón de belleza donde hay servicios de spa,
tales como hidroterapia y baños en aguas minerales
aromatizadas.
Por la
noche, las casas de madera levantadas en un vasto jardín se iluminaron con
las luces de los faroles para recibir a los turistas para la cena.
 Practicando
tai chi. |
Los
platos tradicionales, el estilo de comer, con las centenarias costumbres
de la antigua capital imperial, y la cultura de Hue resultaron muy
atractivos para los visitantes.
Después de un día en la aldea, los huéspedes regresaron al
hotel para descansar, llevando consigo buenos recuerdos sobre un lugar
turístico muy típico.
Texto
y fotos: Phan Vinh Hung – Dinh
Cong
Hoan
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