Pisadas fuertes que levantan cortinas de polvo, junto a
los gritos apremiantes de los cornacas, caracterizan una animada carrera
que anuncia el inicio del Festival de Elefantes en el estadio de Krong
Ana, en las Altiplanicies Occidentales.
Desde 1985, las competencias de elefantes se
celebran anualmente en ocasión de la Fiesta Tradicional de Marzo, de las
minorías étnicas de las Altiplanicies Occidentales. En ese tiempo, los
animales se dedican a encontrar pareja más que a las competencias. Este
año, se llevan a cabo a principios de la estación seca, cuando los
gigantescos competidores están más animados.
Todas las aldeas de Dak Lak famosas en la domesticación de
elefantes, tales como Buon Don, Lak, Ea Sup, Krong Pong y Yor Don, tienen
sus representantes de diferentes edades en las competencias. Los 28
“atletas” compitieron en diversas disciplinas: carrera de 100 m, cruce del
río Sre Pok, tiro de troncos pesados, lanzamiento de pesos y fútbol.
Especialmente, estuvieron presentes los elefantes Thoong Kham y
Thoong Ngan, capturados en 2001 en los bosques de Tanh Linh y domados en
el Parque Nacional de Yor Don; y sobre todo, aquel elefantito Kham Sin que
acompañaba a su madre en las competencias de 1985 se encuentra hoy en el
grupo más fuerte de Buon Don. Además, acapara la atención de los presentes
el “viejo” Y Trut (de la escuadra de Krong Pong), de 67 años de edad, que
participó en el transporte de municiones y alimentos durante las dos
guerras de resistencia contra las agresiones francesa y norteamericana. En
2001, Y Trut también participó en un proyecto de captura y conducción de
una manada de elefantes salvajes de los bosques de Tanh Linh, en la
provincia de Binh Thuan, al Parque Nacional de Yor Don.
Esta
ocasión es también muy oportuna para la demostración de las habilidades y
talentos de los domadores locales. Actualmente, los elefantes salvajes del
Sudeste Asiático viven en escasas manadas al pie de las montañas Chu Yang
Sin y en las selvas de Cu Jut, Dak R´Lap y el bosque nacional de Yor Don.
La Ley de Protección de los Bosques y Animales Salvajes cambió
radicalmente la costumbre de los aldeanos: en vez de cazar a los animales,
los domestican y protegen.